Ramón J.
Sender así, a bote pronto, quizá menos reconocido que otros autores de su
generación: Francisco Ayala, Rosa Chacel o Cela, pero su creación literaria fue
vastísima: más de sesenta novelas, numerosos ensayos, incluso teatro y alguna
incursión poética. Sin duda, la obra por la que se reconoce al autor oscense es
“Crónica del Álba”, una serie de
nueve novelas de carácter autobiográfico. En el otro extremo, por la extensión
y la capacidad de creación, escrita en una semana, está otra de sus novelas más
conocidas: “Réquiem por un campesino español”.
Obviamente y
si nos atenemos al año de publicación, 1960, el libro no fue publicado en
nuestro país, como ocurrió con muchos otros que sufrieron la censura, sin ir
más lejos, “La colmena”, si no que vería la luz en México. En principio,
publicado en 1953, con el título de “Mosén Millán”, y después “Requiem por un campesino español”.
Es un libro
que apetece leer, primero y dicho sea de paso, por su extensión. Un librito que
no llega a cien páginas es apetecible en cualquier momento. Se antoja sencillo,
rápido y ameno. Y “Réquiem por un campesino español” es todo eso pero no es llevadero. Ya desde la primera página el
lector se da cuenta de que va a presenciar una tragedia, al modo de las grandes
obras griegas pero enmarcada en un tiempo y en un espacio para nada lejano. En
los albores de la Guerra Civil en una pequeña aldea aragonesa. Pero son datos
que se extraen a través de la lectura del libro. Porque el autor no menciona en
ningún momento el nombre del lugar ni la fecha exacta de los acontecimientos. Y
esto nos hace ver que aunque se refiere a unos hechos muy concretos: los
recuerdos del párroco durante una calurosa tarde de verano, de los acontecimientos
ocurridos a Paco el del Molino, mezclando los hechos ocurridos un año antes con
el recuerdo de la infancia, la adolescencia y la primera madurez de Paco. Cómo
los primeros albores de un conflicto bélico pueden remover las pasiones más
bajas, delatar a un vecino, traicionar a un amigo, esconder una ideología, o
querer mirar hacia otro lado por puro instinto de conservación. Un hecho tan
particular como universal a la vez, y seguramente repetido desde que el mundo
es mundo, y por lo tanto, desde la primera guerra que acaeciera en la
humanidad, ni siquiera escrita. Seguramente en los conflictos que a la mente
nos puedan venir, hubo un Paco el del Molino, hubo un cura atemorizado y
dispuesto a mantener el orden en su parroquia, un vecino disconforme con el
sistema pero en definitiva buena persona como el zapatero, agentes de la
autoridad imponiendo su abuso, caciques autoritarios y gentes que malmetían y otras que frente a la
tragedia se escondieron y pretendieron olvidar. Ni unos ni otros ganaron nada.
En los libros de historia puede haber vencedores y vencidos, pero cuando una
guerra permite la más alta de las traiciones que es el consentimiento de matar
por una ideología política, religiosa o económica nadie gana: es la muestra de
la debilidad del ser humano llevada a la máxima expresión.
“Réquiem por
un campesino español” es un libro que nos hace pensar y reflexionar y no nos
puede permitir quedarnos en un simple episodio de nuestra historia más
reciente. Si no que nos ha de hacer pensar que con su lectura, con su
recreación, no podemos olvidar. El olvido es necesario para seguir día a día,
es el mecanismo que nos permitir continuar pero también la mejor arma para
quien quiere pasar por alto que hechos así ocurren todos los días en todos los
puntos del mundo donde un conflicto está empezando, sigue su curso o es ya tan
dilatado en el tiempo que ha sido abandonado en un rincón de la memoria
colectiva. Obras así son necesarias en todas las literaturas de todo el mundo y
en todas las conciencias de los que pretenden que eso no vuelva a pasar.
Enlaces de interés:
http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_J._Sender
http://www.casadellibro.com/busqueda-libros?busqueda=requiem+por+un+campesino+espa%C3%B1ol&nivel=5&auto=0&maxresultados=10&=Busca




